jueves, 12 de febrero de 2009

Esta tarde accedía a la calzada por el camino de siempre, dirección a casa.
No hacía demasiado frío, no había demasiada gente, la suficiente como para sentirse observada.
Caí en la conclusión de que ya no me siento invadida cuando alguien me mira, que ahora mis pasos son más firmes y mi cabeza va siempre por encima de mi ego.
Esto no significa seguridad-pensé-significa confianza y conocimiento, simboliza que e vuelto a mi ser y me encontré con tareas pendientes en mi mente, caminos a redireccionar y personas a las que, simplemente,deberé dejar que el reloj engulla.

Y si, es cierto que me paso las horas entre humo ,cristal y gente, entre notas musicales de colores y música bateneuronas,entre hongos alucinógenos y gente hecha despojos con sonrisas gigantes en sus caras y pupilas dilatadas...
Pero este es el camino que elijo, el que me lleva a casa, el que se alcanza atravesando una carretera de coches furiosos con ansias de atropellarme...
Porque ahora creo en un todo que me da lo poco que necesito.

Yo no quiero lo que tienen ellos, yo quiero vida.