Cosas que te hablan.
Personas que te gritan.
Vacíos que dialogan con tus ruidos, hablando de silencios
y de las horas que pasan cuando recuerdas
esos pequeños alaridos.
Y los gritos de las palomas por la mañana.
Al pasar por tu casa,
¿te acuerdas?
Es tu casa.
En tu calle. Siempre es la misma.
La calle de las miles de farolas y las puertas que nadie abre
La calle de las mil y una noches que se repiten y se superponen la una encima de la otra.
Hasta que solo son una.
Como una lluvia de estrellas.
Miles de fragmentos, de solo un cuerpo celeste
Lágrimas que llueven como asteroides por mi cara.
Y un silencio que me prepara para la mañana.
Cubriendo la noche de viento y almohadas intento traspasar el sueño a la cama,
en vez de mirarlo siempre a la cara,
que no llueve y sólo suena
como si estuviera cubierta de arañas.
Y la calma me causa migrañas.
Y mis ganas desengañan la noche y todas estas palabras.
Y la trsiteza es infinita,
como todas las estrellas,
que a veces llueven,pero que no siempre ves.
