lunes, 6 de julio de 2009

Ain't happy

Se sentó en las escaleras de aquel edificio abandonado.
Estaba amaneciendo y el día tenia ese carecteristico color neutro de luz neutro mezclado con el naranja neutro de las farolas.
La ciudad le pareció neutral.

La basura estancada en las calles le daba una belleza grotesca,el olor a rancio y a amanecer humedecían más su cerebro , creando flashbacks de la noche anterior.
Sacó un cigarro de su cajetilla, el último.Corría rápido la nicotina entre las bocas aquellos días.

Salió del portal del edificio y se tiró sobre la acera, esperando que algún camión de limpieza la barriese del suelo junto con los papeles y las botellas vacías.
A medida que amanecía ella tomaba caladas suaves del cigarro , la ceniza cia sobre su pecho pero a ella no le impportaba,estaba suficientemente sucia ya.
El sol comenzaba a hacer su aparición entre los edificios de la lenjanía y un pequeño rayo de sol cegaba a la chica, que se esforzaba por enfocar algo entre las nubes de humo que escapaban de su boca.

No estaba perdida,estaba justo donde quería estar,en medio de ninguna parte,sin ningún cartel que seguir, disfrutando de todos y cada uno de los movimientos de su vida, de las sensaciones en su piel, de las palabras que de su boca salían.
No sentía lástima de si misma como cabría imaginar desde allí,se sentía totalmente autorealizada,deseando lanzar una gran sonrisa a todas las personas que comenzarían a pasear por la calle.
Se había ido por fin de su casa.
No sabía si volvería algún día , ni siquiera sabía donde estaría el mes próximo.
Se limitaba a sonreír en medio de la calle inundada de cálidos rayos matutinos y basura.
 Era todo tan maravilloso desde ahí...

Se había pasado días enteros entre gente conocida y desconocida,entre tubos de metal,entre manchas de alcohol y bolsas de plastico de todos los tamaños.
El hoy se juntaba con el mañana, y el ayer pasaba a formar parte del presente a cachos.
Nada podría sacarla de su ensimismamiento en ese momento...el hoy era el mañana y el siempre...
Su pelo se mezclaba con las baldosas de la acera y sus pies bailaban al ritmo del cantar de los pájaros matutinos y los coches lejanos.
Sus ojos se cerraban a medida que el sol iba más y más alto...

Su espíritu se alzaba cada vez que su cabeza iba más y más arriba...



Todo desaparecia lentamente sin irse de ahí, todo era de colores y el gris se derramaba por las alcantarillas...

Desaparecía la ciudad junto con su coherencia y sus reglas...desaparecían los porqués, los cuándo,los dónde,los cómo.

Solo quedaba el aquí y ahora.

Ella se despedía, con un cigarro consumido en sus labios y un leve gesto de la mano;

El de mandarlos  a la mierda.








1 comentario:

A.cid dijo...

Cuando me lo leiste fue lo mas magico del mundo y, aunque ya lo sabes, me apetecia escribirtelo. Sin tildes.