Se ha acabado la comida.
Las páginas de los libros son las mismas.
No nos quedan medicinas.
Las tripas ya no duelen,no rebosan los cerebros de desidia,las hormigas trabajan noche y día porque las farolas están encendidas.
Todas las cajas de cartón apuñalé,y a las estanterías de mi habitación asesiné.
En la rima continua de mi disonancia,la paraplejia de mis días ha conseguido subir la rampa.
La imposibilidad de los sentimientos ya no figura en mi censo,las flores de mi jardín me crecen por dentro.
Estoy llena de esporas y flores de metal violáceo que,en días de verano como este,queman como la piedra pizarra sujetando cardos borriqueros.
Yo hago como que no me entero,pero,si desespero...
pero,si desespero...
pero...
Perro.
1 comentario:
Siempre peros.
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