Al bajar es inválida la ingravidez que antes yo experimentaba,cuando las gargantas eran suaves y las sustancias fiables,sin cara de enferma,sin pecho de cera enfriándose bajo las nubes de lluvia.
Y patear la calle una y otra vez,patear las puntas de los zapatos con los pies desde dentro para seguir ,para continuar andando ahí fuera.
Y la tos aumenta y las mutaciones esta vez son lentas,imaginando en el dolor de ovarios la pesadilla del domingo a las tres de la tarde.
Caramelo en las sábanas sin saber que es mi época de celo,sin mirar a nadie con recelo desespero detrás de la rubia simpática que no entiende el sudor de los azulejos.
Querría un poco de
algo mentolado.
Noches sin cafeína y pilas con batería.Querría cerebros recargables y genitales a base de gasolina.Querría un montón de sentimientos con queso para cenar.
Tan sólo es el cerebro que patina.Unas pocas horas más y todo estará colgado a pocos centímetros del suelo.